Lo que empezó como una emergencia terminó en una historia que nadie va a olvidar en Dzidzantún.
Una mujer embarazada necesitaba ser trasladada de urgencia mientras ya estaba en labor de parto. Paramédicos acudieron para ayudarla y la subieron a una ambulancia con la intención de llevarla a un hospital lo más rápido posible.
Sin embargo, el bebé no esperó.
Durante el trayecto, el parto se adelantó y ya no hubo tiempo de llegar a un centro médico. Fue entonces cuando los paramédicos tuvieron que actuar ahí mismo, dentro de la ambulancia, convirtiéndola en una sala de parto improvisada.
Con rapidez y siguiendo los protocolos, lograron asistir el nacimiento del bebé en pleno camino. A pesar de lo complicado del momento, todo salió bien.
Después del nacimiento, tanto la mamá como el recién nacido fueron estabilizados y posteriormente trasladados para recibir atención médica más completa.
Una situación de riesgo que terminó de la mejor manera posible, gracias a la rápida intervención del personal de emergencia.
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